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lunes, 20 de junio de 2011

Entre rimel y labial

Imagen tomada de Google


Ahí sentada, en la misma posición de siempre, con los mismos gestos, y el mismo deseo frustrado de vivir, ella escribía. Esta vez añadió unas líneas más a su ratahíla confusa sobre sus amores perdidos; lo supe al levantarme y fisgonear los papelitos, esos en donde hace largos escritos que nunca entiendo, esos que deja en el buró.

Antes de revisar los papelitos que absorbían la tinta de la pluma y que dibujaban las palabras que jamás nunca me han estremecido , palabras mojadas, con protagonistas de labios de fresa,cinturas de contornos finos y delicados. Antes la vi darse la vuelta, mirar hacia el techo, pero su mirada contenía desilución, afán por conocer que sucedía por su cabeza; la moralidad se atravesaba de la manera mas impertinente, con la muñeca del brazo en la frente y mordiendo su labio inferior con los dientes superiores. Cerró los ojos , vi brotar un pequeño riachuelo por su mejilla, pensé que había sido mi culpa. Se levantó, agarró su jersey, en medio de esa maldita sollozadera,y se lo colocó. Luego en su buró hizo ese escrito, en donde claramente yo soy a quien ha causado su desgracia. Cuando sus palabras se secaron, giró la nuca - ahí estaba mirándola con los ojos bien abiertos, mi cara estaba sin maquillaje-. Preguntó si comería algo, yo hice un ruido sin sentido que singnificó que si, aproveché ese instante de su ausencia para mirar aquellas letras que escribió.

Y la historia de cómo nos conocimos es algo banal, realmente trivial. Solo importa esa noche de arrevato, no puedo decir que fueron los tragos, ya eso no bastaba para salir de la monotonía de la vida, así que solo decidí salir a ese café donde solía ir en días agitados, allí estaba ella de piernas cruzadas con la taza de capuccino en las manos mirando a ningún lado y todas partes, una mirada fué lo único para resultar juntas.

Ya no vale la pena seguir recordando, solo fué el momento de catarsis que me hace estar perpleja ante lo que significa el pasado.


sábado, 16 de abril de 2011

El uno, el último

Las risas,
las -gracias- después de dar,
el -si- cuando de complacer se trata,
tratos cordiales del día,
apariciones de quienes se dice queremos,
el abrazo , la bienvenida de nuestra presencia, luego de la separación.El seis.


El arte, que desaparece la violencia,
la inverosímil felicidad fragmentada.
el desahogo , el grito abismal de la podredumbre sentimental,
la injusticia, EL REPUDIO, EL ODIO por el no
la emoción, el desgaste por sentir, por estar


Yo, tu , él...ellos,
el deseo de seguir, la ilusión (aunque sea el comienzo de la sonrisa),
el camino
y la llegada.

La inercia del mal ante el bien
la capacidad de sobrepasar la perfección
el YA Y el AHORA,

el principio, pero no EL FINAL;
algo bueno entre eso.

El amor.





LA NOCHE by A. PIZZARNIK

LA NOCHE

Poco sé de la noche

pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la existencia con sus estrellas.

Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.

Tal vez la noche es nada

y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada. Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.

Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella debe arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.

Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.

Alguna vez volveremos a ser.

Tiempo y dicotomias

Entonces, supe que el reloj no marca cuanto tiempo gastamos, sino cuanto tiempo nos queda.

Luego de recorrer grandes distancias en la jungla de edificios; en 19 años tiene que ser!, me di cuenta que no siempre las caídas son dañinas, que de ellas puede tomarse, así como el vino, la dulzura de las tragedias. Las sonrisas son, más que hipocresía del alma o vitalidad del corazón, una muestra del efímero paso por el mundo de las tristezas, la desolación y la angustias; la tierra, pero que constituyen la realidad de mi ser. Por eso quisiera atreverme a volar por encima de las galaxias y llegar a conocer la verdad de las mentiras.

Y ahora las palabras están secas y yo estoy desapareciendo.

Abstraigo de la realidad lo irreal, de Saussure recojo lo que me concierne; ahora no sé que sería sin la concepción bastarda de mi situación. El tiempo pertenece a la dicotomía de significado-significante, no se necesita saber que no hay correspondencia en sus elementos;sonido e imagen, para interpretar que hay un problema en la existencia del humano, del maldito humano.

Por eso mismo, el tiempo es la dicotomía de la vida, de la esperanza, de la fé y del avance. Ahora frente a las letras de mi poco estudio, digo que,tu no estás aqui para cumplir una mision; estás aquí para saber y hacerse la idea de lo que es vivir. Por que no se vive;se puede vivir. Hoy no vives; estás soñando.

Está surgiendo en mi la idea de la verdad que quisiera conocer; meditar es nocivo, para los que me rodean. meditar lleva a concluir que vivir es un absurdo estado de los hombres, es solo un sueño que por error y tortura un ser nos obligó a tener.

Ya no hay sequedad en las palabras, palabras que vuelan.

Es una tortura vivir, es una tortura que se nos dé la ilusión de vivir, pero, como somos seres que dentro llevamos el deseo de ser eternos, tal vez la muerte sea la recompensa al sufrimiento. De hecho la muerte es el único acto perfecto que podemos hacer, lo más sensato que podemos experimentas, es la revoluciona nuestra existencia; aún por encima de los inventos que mejoran la calidad de nuestra vida-lo cuál suena, considerando todo ésto, algo estúpido,nada mejora nuestra existencia (solo la muerte).

Nadie puede ver lo que yo veo, nadie puede hacer que vea las cosas como todos las ven; quisiera, pero medito, y creo firmemente que es mejor angustiarme y no ser una elemento pasivo igual al ellos.

Con la poca reflexión que aparece en las líneas, nota que la vida y el tiempo es la perfecta dicotomía de la existencia. ¿Que somos sin la muerte?

Adiós - Andrés Correa

Explicación psicoanalítica


Soy capaz de tener voces interiores que me llevan a descansar, lo que psicoanalíticamente se denomina esquizofrenia, pero yo, al igual que mi amada Virginia, lo recubro con el poder de las letras y mi pésima escritura.
Quisiera haberle dado un beso apasionado, uno francés, en la boca a esa mujer que al igual que yo se ahoga en la realidad de los días.
Trato, entonces, de evadir la justa muerte, dulce apasionante, satánica y bendita muerte. Creo que ya llegué al punto en el que abro los ojos para cerrar la vida - qué quedará del polvo inmundo de mis huesos cuando pase el umbral del panteón, quiero saberlo-. Así como ahora rompí mi propia cuadricula de la réproba cotidianidad, asimilando a Dios, a mi misma al mundo como las sobras vacías de mi, soy más que eso, soy el agujero negro de la podredumbre de los anhelos bastardos de la humanidad. Lo tengo TODO porque tengo la muerte en frente mío.

Como Andrés Correa, Adiós, ilusiones infames que nunca llegaron, los recuerdos de la infancia- cuanta vida pasó, antes y después-, dice él -hasta siempre-, Siempre

La última diosa griega

Un puñado de fuego penetraba en medio de mis alas mientras las abría lentamente, su mano se deslizaba en mi pierna aterciopelada. Entre las caricias y el colchón no solo existía la excitación, en mi fuero interno estaban sus tibios labios que me recorrían la piel.

En otro piso estaba floreciendo aún más el orgullo de ser Afrodita, desde luego que la lujuria me invade, Eros viene a mí cada vez con un rostro distinto. Se que he surgido de la espuma, solo que la mitología griega todavía no está escrita, el presente es un especie de visualización al futuro, yo solo vivo lo que ha de pasar cuando se mire a una mujer en la barra de un bar se le ofrezca un cigarrillo, se le sonría, se le tome de la mano y se conduzca a una habitación o al sofá, o la que más da el lugar.

El tiempo se detuvo en el pasado, y continúa en el presente camuflado en forma de dejavú.Acariciando mi cabello vuelto hacia un lado con los ojos cerrados en una roca, miré y me fijé en el horizonte y repentinamente los abrí, aparecí en un sitio extraño, lucía diferente, acababa de despertar, recordé haber cumplido quince años, recordé una cita con el muchacho del cual estaba enamorada, mi gusto por experimentar y por satisfacer mis deseos ratificaría mi procedencia, mi divinidad, mi identidad.

Ahora con veinticuatro años se me hace difícil vivir sin la piel de otro hombre a mi lado, recordé, también, a mi abuela, vivía con ella (se suavizan la tristeza y la soledad cuando ella toma mi mano y seca mis lágrimas con los dedos), y se me vino a la cabeza la imagen de mi madre al irse, tenía cinco años, acurrucadita con mis pequeños dedos en las orejas tapándomelas para no oír la discusión entre ellas, no fueron necesarios los gritos para lacerarme la vida Tengo presente la mañana que nací en el futuro, soy una fiel predicadora de lo que escondo en mis azules ojos que llaman el mar. Renunciaría a ser Afrodita y quedarme hasta morir en éste tiempo turbulento, la diosa del amor está presente, no se trata de una locura, la locura de inspiración para Charles Bell, para mí, la mirada penetrante y algo más de los hombres.

Soy Afrodita encarnada en un cuerpo de prostituta llamada Ann sobre el hombre que acaricia sus caderas y barre su soledad